Reinventar el negocio.
Cuántos ejemplos de la innovación exitosa y la reinvención de una
empresa puede nombrar usted? Sin duda le vienen a la mente varios
ejemplos de alto perfil. Amazon.com, por ejemplo, que dejó de vender
los libros solamente, para mercadear una vasta gama de productos que
incluyen los juegos, software, videos, música y electrónicos. O quizá
recordará cómo la aburrida y pesada IBM se convirtió en una ágil y
destacada proveedora de soluciones de e-comercio. Hewlett-Packard es
otra, por la manera que se reinventó a sí misma para lucir de nuevo el
espíritu radical e innovador de sus fundadores.
La
necesidad de reinventarse es innegable. Sin embargo, extensas
investigaciones en una amplia gama de industrias demuestran que muy
pocas empresas realmente lo hacen. Las pocas que sí lo han hecho son
exitosas porque han aplicado algunos de los siguientes principios:
Son
proactivos. La mayoría de los gerentes y compañías tienen miedo de
reinventarse o modificar "lo que ha funcionado bien en el pasado". Pero
el hecho, para utilizar una frase de la divertida película Dinero
ajeno, es que la mayoría de las empresas ya están en quiebra;
simplemente no se dan cuenta porque les queda dinero todavía.
Los
líderes proactivos no demoran en reinventarse hasta que la empresa
entre en crisis. Tratan siempre de reinventarse a sí mismos y a sus
organizaciones antes de que el consumidor o los competidores los
obliguen a hacerlo. De esta manera pueden efectuar los cambios que
quieren ellos, no los que imponen los demás. Pero ¿cuántos gerentes son
tan precavidos?
Bill Gates sin duda lo es. Microsoft es
líder mundial en software porque Gates y su equipo se dieron cuenta de
que el futuro de la organización y de toda la industria de software
estaba en la internet. El imperativo de internet llegó a ser realidad
en mayo de 1995, cuando Gates reorganizó Microsoft para reflejar la
importancia de esta nueva oportunidad. Es difícil contar cuántas veces
este exitoso nerd ha reinventado la organización y la empresa desde ese
momento.
Jack Welch, otro reinventor clásico, transformó a
General Electric de ser un fabricante de productos en un importante
proveedor de servicios. Lo que ha impulsado cada nueva etapa en el
destino de la empresa ha sido la convicción de Welch de que GE
necesitaba "romperse" una y otra vez antes de que fuera rota por alguna
fuerza exterior.
Reinventan, no maquillan. La reinvención
no debería confundirse con unas modificaciones del status quo. La
reinvención implica una revalorización global de lo que significa la
empresa, en qué modo y con qué productos va al mercado, el entorno
competitivo y el valor que entrega a sus clientes. La generación de
noticias y expectativas no son suficientes: la reinvención exige tanto
la sustancia como el seguimiento.
Considere las
computadoras Apple. Steve Jobs colocó Apple en el mapa al reinventar la
computadora personal para que fuera "amigable para el usuario". Con el
éxodo de Jobs y una serie de malas decisiones, Apple perdió la pista
por completo. Dejó de portarse como un revolucionario de la
contracultura y comenzó a parecerse a la antigua IBM. El nombre Apple
prometía un estilo de pensamiento altamente funcional e innovador, pero
sus productos ya no cumplían con esta expectativa. En efecto, Apple
había roto su compromiso con el consumidor.
La fortuna de
Apple mejoró cuando Steve Jobs agarró de nuevo las riendas de la
empresa, con el propósito de reinventar no solamente las computadoras
personales sino la misma Apple. A través de iMac y después iBook, Jobs
revivió el espíritu que originalmente le dio vida a la compañía.
Miran
más allá de lo conocido. Lo que impulsa la innovación es ver hacia
dónde debería ir la empresa, no dónde está ahora. Los ejecutivos tienen
que salir de sus empresas para buscar ideas nuevas.
Al
principio de los años ochenta, Chrysler reinventó la camioneta familiar
para crear la minivan, estableciendo así un nuevo segmento del mercado
automotor. La minivan sigue siendo el vehículo que más vende
DaimlerChrysler.
Generan noticias. Hay que utilizar la
reinvención para generar noticias sobre la empresa. Producir un buen
producto ya no es suficiente –hay muchas empresas que lo pueden hacer.
Tampoco es suficiente agregarle un buen servicio. Hace falta algo más:
el elemento de "renovación", porque los consumidores de hoy se aburren
rápidamente.
Starbucks Coffee aprovechó la inquietud del
público por experiencias novedosas, llamándole la atención a través de
sus cinco sentidos. Sin duda, Starbucks hace buen café, pero los
consumidores no pagan sus altísimos precios simplemente para tomarse
una taza de la oscura y aromática bebida. Pagan por la experiencia
global de Starbucks, que abarca imagen, sonidos, aromas, sabores y
estilo de vida.
Recientemente Eastman Kodak anunció un proceso que agrega olores a las fotos. Imagínese las experiencias que eso pueda generar.
Toman
riesgos. La diferencia definitiva entre las empresas de la nueva
economía y las de la vieja es su disposición de correr riesgos
simplemente porque las punto.com no tienen mayor interés en mantener el
status quo. Quizás este sea el secreto más importante para la exitosa
reinvención: la disposición de apartarse de las realidades de hoy,
aunque signifique descartar la manera de trabajar que en primer lugar
le ganó el éxito.
Este proceso es más difícil para la
empresa que perciba que perderá más de lo que ganará por el cambio. Sin
embargo, cada compañía puede y debe reinventarse para seguir creciendo.
Fuente: EL Producto