Cada trabajo realizado en la
naturaleza impacta y disminuye los ecosistemas del planeta. Pero
protegerlos hasta ahora no era rentable. Por años el tema fue cómo
valorizar económicamente a un bien que tiene un valor mucho más amplio,
entre otras cosas, presta servicios no medibles. Finalmente la
necesidad se impuso y apareció una fórmula: el Pago por Servicios
Ambientales (PSA). A través de ellos se pone precio al cuidado de un
ecosistema, aparecen negocios que utilizan herramientas económicas para
recompensar la conservación del medio ambiente.
Cada día son más países, redes transnacionales, empresas y
organizaciones locales, que los agregan y van tiñendo de verde el mapa
de la región. El estudio de ecologistas y economistas, estima que el
valor de los servicios ambientales asciende a 33 trillones de dólares
por año.
"Existen sólo tres países con programas a nival nacional Aunque a nivel
local hay muchos, en su mayoría planes de agua financiados por usuarios
y programas de secuestro de carbono mantenidos por los compradores de
este material. No tenemos una cifra ahora, recién estamos haciendo un
inventario, hasta el momento hemos encontrado 150", explica Stefano
Pagiola, especialista en economía ambiental del Banco Mundial.
El trato de PSA es así: los habitantes de zonas con gran volumen de
vegetación reciben un sueldo si cuidan el medio ambiente al utilizar
sus recursos. ¿Quiénes lo financian? Las empresas, los vecinos o el
Gobierno.
Desde el gobierno, la compensación puede ser en pagos directos,
incentivos fiscales (compensación indirecta a través de deducciones
fiscales) o mercados "cap and trade" (tope de degradación ambiental
permitida por el gobierno en un área, a través de permisos o créditos).
Por su parte, las empresas utilizan el pago privado directo. Además,
están los programas de certificación, que con una etiqueta distinguen a
los productos elaborados en forma amable con el medioambiente.
"Es una relación costo– beneficio y la idea es demostrar que la
conservación es rentable", explica Doris Cordero, representante de la
UICN– Sur.
Actualmente, la medida más eficaz son los mercados voluntarios, que
consisten en tratos entre compradores de servicios ecosistémicos y sus
vendedores que acuerdan un sistema de pago sin intermediarios. La
fórmula permite que pequeños agricultores se independicen, y que
frutas, decoraciones, muebles y telas de cada país salgan al mercado
con la ayuda de políticas públicas y asesorías empresariales.
El objetivo es, como indica Julio Berdegue, de Rimisp que haya reglas
claras donde los derechos de los consumidores y productores sean
respetados.
¿En qué está Chile?
En este tema Chile recién muestra sus primeros proyectos. Ya hay
conversaciones con instituciones dispuestas a pagar por la conservación
ambiental, en las regiones de Los Lagos y Los Ríos, comenta Francisco
Obreque, de FIA.
La puesta está en manos de las empresas. Cuando es un acuerdo entre
privados, puede tomar de uno a dos años, pero cuando entra el sector
estatal se demora más, declara Doris Cordero. Para otros, la solución
pasa por la ley. Falta un marco regulatorio que reduzca la mayor parte
de incertidumbres, dice Aldo Cerda, Gerente del Área Forestal en
Fundación Chile.
FORECOS: EL BOSQUE Y LAS AGUAS
Nació en 2005 en la Universidad Austral para investigar los ecosistemas del bosque nativo y sus recursos hídricos.
Los principales resultados están en la inclusión de la perspectiva
ecosistémica en la Ley de Bosque Nativo, la elaboración de un
reglamento ambiental para la acuicultura y la promulgación de la Ley de
Pesca recreativa, explica Francisco Morey, de Forecos
Entre sus investigaciones hay una en la cuenca del Llancahue, para
determinar el costo del servicio hídrico, mediante un método que
considera el caudal del estero como un insumo en la producción de agua
potable.
A través de ese estudio se intentó fijar un PSA para la cuenca, pero no
se concretó por la falta de marco legal. Debido a nuestra legislación,
las empresas controlan el suministro y una superintendencia los regula,
lo que impide aumentar o ajustar las tarifas del agua para incluir el
PSA, comenta , explica Laura Nahuelhual, investigadora de la Fundación.
INFOR: EL BUEN USO DE CUENCA DE RÍO PUELO
El Gobierno, a través de Infor, incursionó en el mercado ecosistémico
gracias a un PSA en Ancud que busca generar un aumento de agua potable
y compensar el buen uso de este recurso en la cuenca del río Pudeto.
El estudio financiado por la Corfo y asociados tiene un costo cercano a los $250 millones y comenzaría en junio de este año.
La idea es que los propietarios de la cuenca formen una asociación para
generar un contrato con una cooperativa ambiental de Ancud, que les
pague por la conservación del bosque, explica Jorge Cabrera, director
del proyecto del Infor. El monto de la conservación es cercano a los
cien mil pesos por hectárea, para cada uno de los 20 propietarios que
viven cuenca arriba. Hasta ahora un 55% de los lugareños está dispuesto
a participar.
FUNDACIÓN CHILE: RECUPERAR LA VEGETACIÓN
Trabaja en el desarrollo de un sistema para programas de regulación
hidrológica. Queremos fortalecer los planes de recuperación
vegetacional junto con establecimientos en las cuencas, que mejoren el
flujo de agua a generar, argumenta Aldo Cerda.
La apuesta transnacional
Hay también proyectos que traspasan las barreras de cada país, en los
que los vínculos se establecen de acuerdo a las características
geográficas.
Los programas locales son más pequeños en inversión y área de
cobertura, pero probablemente son mucho más eficientes para generar
servicios ambientales, comenta Pagiola.
En ellos las protagonistas suelen ser las ONG's. Son los
intermediarios, ya que ponen en contacto a oferentes y consumidores de
PSA, explica Julio Berdegue, del Centro Latinoamericano para el
Desarrollo Rural, Rimisp.
Existen ya varios programas funcionando.
BOLSA AMAZÓNICA: POR LO PROPIO
Reúne a Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador y Venezuela y se enfoca en
promocionar y comercializar productos sustentables propios de cada
zona, comprometidos a no dañar el medio ambiente. Desde 2000 ayuda a
pequeños agricultores e indígenas entregándoles las herramientas para
desarrollar un negocio exitoso.
En Brasil, 18 mil campesinos basan sus ingresos en este programa. En
Bolivia se espera que la inversión en ecoturismo ascienda a US$ 4 mil
millones 2025, y el biocomercio a US$ 6 mil millones, según la Cámara
de Industria, Comercio, Servicio y Turismo de ese país.
En 2006 los informes satelitales demostraron que las zonas amazónicas
destruidas estaban un 50% más pequeñas que el año anterior.
AVINA: NEGOCIOS INCLUSIVOS Impulsa el desarrollo sostenible entre
privados y organizaciones. Tiene 21 representaciones en América Latina
y utilizan los mecanismos de mercado para ayudar a personas de bajos
ingresos. A través del desarrollo de un plan de negocios inclusivos,
con responsabilidad ambiental y social. Están en Chile. Utilizamos la
valorización de bosques nativos como generadores de servicios
ecosistémicos, que permitirían diseñar políticas de fomento a la
conservación y uso sustentable, comenta Iván Salazar, analista del
organismo.
PASOLAC: LADERAS DE AMÉRICA
Programa para la Agricultura Sostenible en las Laderas de América
Latina que busca aumentar los ingresos de pequeños y medianos
empresarios en El Salvador, Honduras y Nicaragua.
A cargo de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación, su
objetivo es promover el uso de tecnologías de manejo sostenible de
suelos y aguas, en fincas de pequeños productores. Actualmente, trabaja
con más de 50 instituciones, entre alcaldías, ONG's, organizaciones
gubernamentales y centros de enseñanza. Su mayor avance es la
implementación de un Pago por Servicios Hidrológicos, para los tres
países.
Los líderes solitarios
Sólo tres países tienen políticas enfocadas al desarrollo de mercados verdes.
COSTA RICA: EL GASTO ES PARTE DEL PRESUPUESTO
Tiene desde 1990 un marco legal para la conservación y protección de
los recursos naturales, con medidas que incentivan el turismo
ecológico, e involucra empresas farmacéuticas transnacionales, que a
cambio de investigación preservan el entorno. El país quería revertir
el cambio de uso del suelo y generó un PSA para la conservación del
bosque. Además, basa su turismo en la promoción de bellezas naturales y
mantiene un mercado comprometido a hacer prácticas amables con el
ambiente, sobre todo hoteles, explica Doris Cordero, oficial del
Programa de Bosques de la Unión Internacional para la Conservación de
la Naturaleza (UICN–SUR).
Los PSA están en el presupuesto nacional. Además, reciben el 3,5% del
impuesto selectivo a los combustibles. Gracias a esto tienen tres áreas
dedicadas a la conservación de bosques y recursos hídricos, moderación
del uso de madera y mejoras en el balance de los gases efecto
invernadero.
Costa Rica, actualmente, invierte de US$ 10 a 12 millones al año en
PSA, provenientes del impuesto al combustible. Esperan incrementar en
US$ 15 millones anuales, gracias a las ganancias del agua y los bonos
de carbono, argumenta Pagiola.
MÉXICO: US$100 MILLONES EN PROTECCIÓN
Cataloga los PSA como Bienes y Servicios Ambientales, BySA, y se
clasifican según el Acuerdo General para el Comercio de Servicios
(GATS). Además la Comisión Mexicana de Infraestructura Ambiental,
Comia, vela por las relaciones entre gobierno y privados en proyectos
dedicados al mercado verde.
El enfoque principal esta en tecnologías y productos más limpios, y
gestión de los recursos naturales. De acuerdo al Sistema de Información
Empresarial Mexicano, existían 6 mil 368 empresas productoras de bienes
Bysa para 2005. México gasta cerca de 100 millones de dólares al año en
PSA, la mayoría proviene de los recursos del agua, pero pretenden
incrementarla con un sistema de pagos voluntarios, a través de un
programa de recolección de fondos, explica Pagiola.
ProÁrbol es una de las organizaciones que desarrolla BySAs. Se orienta
a las hidrológicas, de biodiversidad y de sistemas agroforestales. Sus
incentivos evitan la deforestación y el deterioro de los bosques, por
esto pagan US$ 135 anuales a los lugareños que los cuiden. Este bono se
extrae de las ganancias que el gobierno obtiene por los derechos de uso
de agua de la región. Estas áreas son vigiladas a través de un
monitoreo satelital.
ECUADOR: MEJORAR CALIDAD DE LAS CUENCAS
Tiene un incipiente programa nacional de PSA dirigido a mejorar la
situación de las cuencas, calidad y cantidad de agua potable. La razón
es que en lugares como la Provincia de Oro y Tungurahua tienen
constantemente estos problemas, por la erosión de suelos y escasa
vegetación, a raíz de la alta la explotación de los bosques, lo que
disminuye el rendimiento de los embalses, que están sobredemandados en
un 40%.
Un proyecto es el de manejo de Cuencas Hidrológicas, Promach, que fija
las estrategias necesarias para balancear oferta y demanda, con un PSA.
Si logran expandirse más allá del piloto, invertirían cerca de $ 15
millones al año, comenta Pagiola.
Por parte de los privados, la empresa ecuatoriana Profafor es la
principal fuente de proyectos para forestación y reforestación para la
absorción de bonos de carbono. Apoyada por la fundación holandesa Face
ha levantado tres proyectos, el último aún está en proceso de
implantación.
Forma es el nombre del programa que busca fortalecer los mecanismos de
desarrollo limpio en el sector forestal y de bioenergía. Es para la
costa ecuatoriana y abarca 1760 hectáreas de pastos y suelos degradados
para reforestar. Con esto se podrá secuestrar 754 mil 708 tCO2–
equivalente para el término del proyecto, en 20 años más.
Andrea Ortega C.. "Revista del Campo, El Mercurio"