Entrevista
La carbonización de la generación eléctrica
29.09.09

Puchuncaví está en pie de guerra contra la Generación Eléctrica y aparece como el primer apronte de varios conflictos que se avizoran en un corto plazo. Son varias las plantas a carbón que se instalarán en el territorio nacional, y los impactos no son para nada inocuos y ahora el problema no sólo tiene que ver con las emisiones de la combustión del carbón. La descarga del carbón y su almacenamiento, seguramente teñirán de tintes grises y oscuros el paisaje circundante a las centrales, con un potencial contaminante adicional al de la combustión, pero sus efectos serán igual de nocivos para las actividades agropecuarias, turísticas y peor aún, reducirán fuertemente la habitabilidad de la zona.

La visión de corto plazo en el sector energético ha llevado a situaciones absurdas que sólo se dan en un contexto ya no de optimización económica sino que de simple codicia empresarial. No son capitales chilenos, sino que extranjeros los que están a cargo de la planificación estratégica de estas empresas, que al parecer buscan los mejores créditos a costa de las condiciones ambientales y del presupuesto familiar de chilenos únicamente.

Hace 10 años, la gasificación de la generación eléctrica apostando a un proveedor incierto en una perspectiva de largo plazo, como lo era y sigue siendo el gas argentino, provocó el cierre de la minería del carbón en Chile. El costo social de ello, a la larga lo pagamos por partida triple los chilenos: se acabó el gas que se sustituyó por diesel con efectos contaminantes mucho mayores, vinculado a esto se ajustaron violentamente las tarifas que pagamos todos, y además la zona de Lota perdió varios cientos de puestos de trabajo. Qué paradoja que ahora estemos impulsando las centrales a carbón, materia prima que ahora será toda importada, y con un potencial aún más contaminante. Nos dirán que las tecnologías son más eficientes y menos contaminantes, pero ¿quién nos garantiza que éstas serán las tecnologías que se aplicarán y no las tradicionales más baratas? Las plantas de celulosa son un precedente que nos ilustra el riesgo que se corre, ya que la contaminación de ríos y los estragos causados se deben en gran parte a la aplicación de tecnologías intensivas en cloro, más baratas pero extremadamente contaminantes y peligrosas.

La evaluación ambiental debe ser mucho más transparente e informada de su estado actual, y por cierto más integral. Los costos no siempre están adecuadamente tratados, y los valores aplicados tienden a subestimar las externalidades negativas que provocan. Los impactos ambientales no son virtuales, detrás de ellos están ciudadanos a los que les cambia su calidad de vida, y muchas veces sólo después de varios años se perciben los daños en toda su magnitud y extensión territorial. Las centrales a carbón están afectando los recursos costeros, los suelos agrícolas y los poblados circundantes, lo cual sin duda marca un proceso ambiental mucho más complejo, siendo Chile un país angosto encajonado por una majestuosa montaña, y con escasez de recursos productivos que nos permitan ser productivos y competitivos.

El desarrollo sustentable, justamente, se centra en el impulso para crecer y desarrollarse pero con la menor destrucción posible, lo cual se puede leer también con el prisma del crecimiento económico que reporte el mayor bienestar posible. La dimensión ambiental adecuadamente considerada y cuantificada permite hacer visibles costos de difícil cuantificación cuando la visión es cortoplacista, economicista y de espaldas a la ciudadanía.

Fuente: La Tercera


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