Entrevista
Los "brotes verdes" de la economía, ¿son ecológicos?
26.08.09

La crisis económica ha ocupado los titulares de prensa en todo el planeta, y ha sido motivo de debate y de tremenda preocupación. Las bolsas se han comportado de forma muy volátil, aunque últimamente con tendencia al alza, mientras que el dólar y el petróleo se mueven erráticamente. También se especula sobre el impacto negativo que causará el inmenso gasto fiscal de las principales potencias mundiales sobre la inflación y el crédito, en el mediano plazo. Sin embargo, ante algunas señales de una tenue recuperación en Asia, ciertos países de Europa, Estados Unidos y América Latina, prontamente aparece la metáfora biológica “brotes verdes” en referencia al crecimiento económico que estaría comenzando a germinar.

¿Exceso de optimismo? Podría ser. Lo cierto es que nos da miedo el desempleo, la pérdida de ingresos y de capital, y la inestabilidad social que produce una recesión como la actual. Tenemos que entregar confianza a los consumidores, aunque sea de manera artificial. Pero resulta paradójico ver cómo se le otorga protagonismo a la actual crisis económica, cuando ante nuestros propios ojos se viene desarrollando una crisis de proporciones que hacen palidecer a la recesión, la cual se ve pequeña frente al grave dilema ambiental que vive nuestro planeta. Suben las temperaturas, se derriten los glaciares, los mares interiores se degradan y pierden miles de especies, el aire de nuestras ciudades se torna irrespirable, la suciedad está presente en las principales urbes de Chile…

No podemos, o no queremos, ver la realidad. Comenzamos a producir aceleradamente, como en el caso del salmón, y una vez que el caos ambiental se deja caer con fuerza extrema sobre nosotros, reaccionamos, aunque tardíamente. El fondo marino de nuestro hermoso Sur ya está contaminado; el virus ISA representa una permanente encrucijada para la sustentabilidad de la industria salmonera y al son del ritmo frenético que muestran sus empresarios, se incrementa la posibilidad de nuevas amenazas biológicas. Muchos de los centros donde se ha vuelto a sembrar salmón del Atlántico, en forma experimental, están infectados.

Para salir de la recesión económica es menester seguir produciendo, sin mirar hacia atrás para no observar el daño ambiental que vamos dejando en el camino. El bienestar económico de la población así parece exigirlo, pero ésta es una visión de corto plazo que va creando, como corolario, un verdadero monstruo que termina triturando al mundo natural, de manera inexorable. Y aparecen nuevos virus, mutaciones, enfermedades, destrucción. Los pavos ahora tienen influenza humana. Quizás mañana caerán otras aves de producción masiva.

El ámbito de los negocios, de los empresarios, es difícil, extremadamente complejo y competitivo. No hay lugar para actitudes condescendientes. Por ello, se piensa que la naturaleza y el medio ambiente son factores que pueden ser utilizados, siempre que los negocios así lo requieran. Si cuidar la naturaleza es bueno para la empresa, se realizará, pero no por una cuestión de creencia o ideal filosófico, sino más bien teniendo en cuenta consideraciones meramente materiales. No son las empresas las llamadas a preocuparse del medio ambiente pues, dejadas a su libre albedrío, lo harán sólo si la ley se los exige (y casi siempre a regañadientes). Es la sociedad organizada, civil y políticamente, la que tiene la obligación moral de planear e implementar aquellas acciones que eviten convertir el planeta en un vertedero mundial.

Hoy se polemiza sobre la necesidad de mayores rebajas en las tasas de interés bancario - lo que habla claramente de la desesperación que existe por encontrar una pronta salida a la actual crisis, y nada más -, pero se ignora olímpicamente el nivel de degradación que le estamos infligiendo a la naturaleza. Sin embargo, es precisamente aquí donde deberíamos estar poniendo el foco, pues Chile puede ofrecer algunos de los parajes más hermosos y variados del mundo, los que debidamente protegidos y desarrollados estarían llamados a  transformarse en el gran faro que ilumine el futuro del país.

Que nadie se equivoque entonces. Cuando en economía se habla de “brotes verdes”, el uso de este aforismo no tiene ninguna relación con la protección y el cuidado que reclama nuestra naturaleza.

Fuente: La Tercera


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