06.08.09
Recientemente el Gobierno de Chile envió al Congreso un proyecto de ley que da más acceso a las autoridades tributarias chilenas y extranjeras a la información bancaria de ciudadanos específicos, con la correspondiente autorización judicial. La motivación ha sido el ingreso de Chile a la OECD, organización que tiene normas más exigentes en esta materia.
El tema ha debido sortear discusiones sobre la legítima preocupación y respeto de la privacidad de las personas. Si embargo, el proyecto que se estudia en el Congreso parece contener un adecuado balance entre esta preocupación y la necesidad de investigar graves casos delictuales de orden tributario en Chile o en el extranjero.
La entrada de Chile a la OECD es un paso más en la inserción de nuestro país en el mundo. Así como lo fue la firma del TLC con EE.UU. hace 5 años, el ingreso a la OECD sería un nuevo incentivo para el establecimiento y mantenimiento de altos estándares de políticas públicas que aseguren un mejor desarrollo para el país.
Pero este proyecto de ley, de ser aprobado, abre paso a otra importante oportunidad para Chile: la posibilidad de reanudar las negociaciones con los EE.UU. para llegar a la firma de un tratado que permita evitar la doble tributación entre ese país y el nuestro. Este tratado es un paso natural después de la firma del TLC, y ha estado congelado esperando a que las normas sobre el denominado "secreto bancario" se flexibilizaran en Chile, de manera que las autoridades tributarias de ambos países pudieran tener acceso en forma expedita a cuentas sospechosas de lavado de dinero, narcotráfico o terrorismo, situaciones especialmente sensibles para EE.UU. después de 9/11.
La firma de un tratado de coordinación tributaria entre Chile y EE.UU. –principal socio comercial e inversor extranjero- tendría beneficios evidentes para ambos países. No sólo aumentaría la competitividad de las actividades chilenas en EE.UU. y viceversa, vía reducción de impuestos (en utilidades, servicios, royalties e intereses) sino que las simplificaría, algo particularmente importante para Pymes, pues ellas no tienen capacidad de contratar asesores especialistas que eviten o mitiguen estas dobles tributaciones, y quienes necesitan reglas claras y fáciles de operar. Esto es aun más cierto en el caso de las personas naturales, para quienes las complejidades de dos tributaciones son difíciles de administrar.
Un acuerdo de este tipo con EE.UU. también mejorará la capacidad de Chile de ser foco de atracción de inversión no sólo de estadounidenses, sino de otros países quienes podrán utilizar la extensa red de convenios para evitar la doble tributación que tiene Chile con varios países en América Latina a fin reducir las cargas tributarias, que en algunos casos llegan a ser triple tributación. Favorecería también a un creciente número de empresas chilenas (actualmente más de 80) que han invertido en los Estados Unidos. El aumento de las transacciones entre ambos países sería un resultado evidente con los beneficios por todos conocidos.
Sin duda que tanto las empresas chilena en EE.UU., como las norteamericanas en Chile verán con buenos ojos un acuerdo sobre doble tributación. Se trata de un paso necesario para lograr mayores niveles de inversión y crecimiento del comercio. Son todos estos puntos en miras a una mayor inversión y crecimiento para Chile y los Estados Unidos los cuales AmCham apoya con entusiasmo.
Ricardo García, Presidente de AmCham Chile
Fuente: Amchamchile.cl /editorial jul-2009