31.07.09
Hagamos una breve historía de las proyecciones en la materia. A
fines del año 2008, se comentaba casi con pánico -no es para menos-,
que el desempleo en Chile podría llegar a los dos dígitios, es decir,
superar el 10%. En enero proyecté, que en su momento más alto, el
desempleo podría alcanzar el 11,9%, cosa que significó que varios
personeros y analistas me catalogaran de "pesimista". Sin embargo, mi
estimación de desempleo de ese nivel para fines de julio, o agosto del
presente año, estaba basada en proyecciones serias y carentes de otras
intencionalidades. Antes de la última cifra de la Universidad de Chile,
algunos analista proyectaron que este indicador superaría el 14%.
Hoy
vemos una celebración porque la cifra de la Universidad de Chile, cuya
metodología es bastante más estricta que la del INE, favorece
comunicacionalmente al gobierno, ya que muestra una disminución en el
indicador. Se habla además de un cambio de tendencia. Yo no aprecio
esto, ni comparto la opinión. Digamos las cosas como son, la tendencia
no se ha alterado, y las próximas cifras del INE mostrarán un alza del
desemplo a nivel nacional. En el próximo trimestre móvil, veremos un
aumento de 10,2 a 10,5 en la cifra de desempleo nacional, y cuando
tomemos el trimestre móvil de los meses de invierno, tendremos una
cifra en torno al 12%.
Entiendo la necesidad de buenas
noticias en coyunturas duras ya que estas tienen efectos sobre las
expectativas. Otra cosa distinta es celebrar que las cifras de
desempleo signifiquen que cerca de 866.000 chilenos estén sin fuente de
ingreso. Desde mi punto de vista, esto es una suerte de triunfo moral
del gobierno, más que una razón real para celebrar.
La
competitividad y el empleo son tareas de todos. Del gobierno que debe
dar condiciones claras de juego, tal como lo ha hecho. De los
empresarios que son el motor productivo, y creo que han estado a la
altura. También de la banca, que a mi entender, ha pecado de excesiva
aversión al riesgo, lo que ha implicado altas tasas para PYMES y otras
empresas, como las del rubro salmonero, por dar sólo un ejemplo. Todos
a trabajar, porque lo peor aún no ha pasado.
Fuente: La Tercera