30.09.09
El reciente fallecimiento del Dr.
Norman Borlaug el pasado 12 de septiembre trae a la memoria la
relevancia de su obra, y el aporte que hizo al mundo a través de su
trabajo en genética vegetal. La llamada "Revolución Verde " ocurrió en
un momento en que el planeta se enfrentaba al serio problema del
aumento de la población y la baja tasa de crecimiento de la
agricultura. El trabajo del Dr. Borlaug le dio nuevas esperanzas al
mundo y destacó la importancia de la agricultura como actividad
fundamental para la humanidad, motivando la entrega del Premio Nobel de
la Paz al destacado genetista en 1970.
Han pasado más de 30 años
sin que se haya vuelto a producir una revolución en la agricultura tan
trascendente y reconocida por todos, y nuevamente el mundo enfrenta el
fantasma del hambre y la pobreza a medida que sigue aumentando la
población.
La paradoja es que se ha estado gestando otra
revolución que incluso puede tener mayores repercusiones que la del
final de la década de los años 60.
El desarrollo de la
biotecnología desde el inicio de los años 90 tiene las características
de una nueva Revolución Verde, en un momento en que el mundo enfrenta,
además del aumento de la población, un importante cambio climático que
puede alterar la producción agrícola afectando el potencial productivo
de relevantes sectores del planeta.
La biotecnología es una
revolución en marcha que -como dijo el Dr. Borlaug gran impulsor de
ella-"ayuda a los agricultores a producir más en menos tierra " y "que
debe seguir adelante con fuerza para acabar con los millones de
personas malnutridas y con hambre que hay en el mundo."
Lamentablemente,
se ha generado una oposición que sin fundamentos científicos ni
empíricos insiste en rechazar este camino, que es el único que podrá
ayudar al mundo a alimentar a su población e incluso generar fuentes de
energía alternativa. Desafortunadamente, en Chile hay también muchas
fuerzas dogmatizadas que sin conocimiento se oponen a este avance,
poniendo en peligro el desarrollo agrícola del país que pretende ser
una Potencia Agroalimentaria y Forestal con un gran aporte económico y
social a la nación. Sin la biotecnología será difícil conseguir esa
meta, por lo cual es urgente tomar las medidas que permitan el
desarrollo de la biotecnología en Chile para obtener productos con
mejores niveles nutricionales que, al mismo tiempo, permitan una
agricultura sostenible con menos pesticidas, lo que contribuirá a
disminuir la contaminación de nuestro país y del planeta.
Fuente: El Mercurio