28.09.09
Desde 1990 los gobiernos de turno han
impulsado al menos tres grandes reformas al Código del Trabajo. Sus
defensores aseguran que el Estado debía restituir e imponer derechos en
busca de equidad social. Los detractores, sin embargo, advierten que en
la práctica el daño fue mayor que los beneficios. Pero, ¿cuánto ganó o
perdió el mercado laboral chileno con las modificaciones a la norma?
Según un estudio de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), el 57% de
los cambios realizados en la última década encareció y rigidizó la
administración de personal; sólo un 15% logró los objetivos de fomento
al empleo y capacitación.
El informe analizó un total de 32 cambios a la legislación laboral
efectuados entre septiembre de 1999 y junio de este año. Luego, se
agruparon en siete categorías -aumento de costos directos de planilla;
alza de costos operacionales; rigidez para contratar y despedir;
rigidez en manejo de jornada y turnos; flexibilidad, capacitación y
empleo, y fomento a la ocupación. Se plantea que el 27% de las reformas
terminó elevando el costo de la planilla para el empleador; otro 12%,
el costo operativo de las empresas.
Entre los cambios relevantes que elevaron el costo en personal se
mencionan el aporte por parte del empleador a la cotización en el
seguro de cesantía de sus trabajadores, dispuesto con la creación de
dicho instrumento en octubre de 2002 (cargo para el empleador del 2,4%
de la remuneración imponible por cada trabajador con contrato
indefinido y de 3% en contratos a plazo fijo, obra o faena). También
figura, desde 2005, el aumento de uno a cinco días del permiso paternal
por nacimiento de un hijo. Se menciona asimismo la extensión del
beneficio de la semana corrida a los contratos con renta variable, que
comenzó a regir desde enero de 2009. El costo extra para las empresas
se estima en cerca de un 2% de la planilla.
La obligación para las empresas con más de 100 trabajadores de pagar
el seguro de invalidez y sobrevivencia del personal, dice la CCS,
equivale a 1,87% del costo total de la planilla.
¿Y LA FLEXIBILIDAD?
La CCS concluye que del total de las reformas, el 78% ha incorporado
sesgos que inhiben la contratación de mano de obra y el restante 22% ha
sido favorable a ésta.
En todo caso, reconoce que el 8% de las modificaciones fomentó el
empleo y, otro 7%, la capacitación laboral. En este ítem destaca el
acuerdo sobre protección al empleo firmado por el gobierno, la CPC y la
CUT en mayo, para paliar el impacto de la crisis en el mercado laboral,
aunque advierte sobre su carácter transitorio.
El texto también valora el Sistema Nacional de Certificación de
Competencias Laborales, de 2008, y el subsidio a la contratación de
trabajadores de 18 a 25 años, que opera desde julio pasado.
Pero el desglose de los datos también muestra que el 22% de los
cambios normativos rigidizó materias como la jornada laboral y la
asignación de cargos y turnos. Aquí, el cambio más relevante fue la
reducción de la jornada ordinaria de trabajo, desde 48 a 45 horas por
semana.
El estudio añade que apenas un 7% de las modificaciones apuntó a introducir grados de flexibilidad al Código Laboral.
Fuente: La Tercera