13.07.09
Investigadores aragoneses desarrollan un sistema de sensores
inalámbricos para la prevención, detección y seguimiento de incendios
forestales, que será el primero en Europa y que consiste en la
instalación en zonas boscosas de “pequeñas estaciones meteorológicas”,
separadas de 30 a 200 metros.
El prototipo de este sistema, cuyo desarrollo acabará a finales de
año, se probará en la primavera de 2010 en algún bosque de Aragón aún
sin determinar, ha explicado el investigador principal del proyecto,
Nicolás J. Medrano, del Grupo de Diseño Electrónico del Instituto de
Investigación de Ingeniería de Aragón (I3A).
Según Medrano, hasta ahora sólo se ha experimentado con un método similar en Estados Unidos, Canadá y Corea del Sur.
La investigación está financiada con 35.000 euros de la Obra Social
la Caixa y se enmarca en el convenio suscrito entre la entidad de
ahorro y el Departamento de Ciencia, Tecnología y Universidad del
Gobierno de Aragón.
El director general de Investigación, Innovación y Desarrollo del
Gobierno aragonés, José Luis Serrano, y el director del área de negocio
de “la Caixa” en Zaragoza, Rafael Parra, han destacado el valor de este
proyecto pionero en Europa.
Su investigador principal ha explicado que la red estará compuesta
por pequeños nodos o motes independientes, que son como ordenadores del
tamaño de una tarjeta bancaria, ya que disponen de un microprocesador,
un transceptor para enviar y recibir datos por vía inalámbrica,
parecida al Bluetooth o al Wi-Fi, batería con una duración no inferior
a un año y los sensores correspondientes.
Estos nodos son capaces de obtener medidas de diferentes
características del entorno, como la humedad del ambiente y del suelo,
la velocidad del viento, la temperatura, la presión atmosférica o el
humo.
Información detallada
Por ello, a diferencia de los sistemas tradicionales de vigilancia
“a gran escala” de riesgo de incendios forestales, basado
principalmente en el empleo de imágenes por satélite y puestos de
vigilancia forestal, la novedosa red permitirá obtener una información
más detallada, en muchas zonas y organizadas y en lugares puntuales.
Ello posibilitará una mayor resolución de las variables
meteorológicas y, además, a diferentes niveles del bosque, ya que se
pueden colocar desde en el suelo hasta en las copas de los árboles.
Asimismo, Medrano ha explicado que dependiendo de la superficie que
se quiera vigilar y de la orografía del terreno el número de nodos
puede variar, puesto que el alcance aproximado de estas “pequeñas
estaciones meteorológicas” es de entre 30 y 200 metros.
Los datos, una vez recogidos, se transmiten de manera inalámbrica a
un sistema central, un ordenador dotado de un programa informático
creado especialmente para la monitorización y procesamiento de los
parámetros almacenados.
Además, los propios nodos harán de repetidores para los datos
procedentes de otros nodos lo que permitirá cubrir extensas áreas de
bosque.
Será una herramienta útil y potente para reducir los efectos de los
incendios y, si es posible, la cantidad de los que puedan provocarse,
ha afirmado, ya que se pueden detectar en cuanto se producen, sin
necesidad de que alcancen grandes dimensiones, por el incremento de
temperatura, el descenso de la humedad o la presencia de humo.
En caso de fuego, la información procedente de los sensores permite
controlar su evolución, mediante la lectura de los parámetros o
simplemente con la pérdida de conexión por la destrucción del equipo.
Fuente: Portal Forestal