Actualidad Forestal
Opinión: El Bosque como Fuente de Energía
21.07.08

Por Alex Berg, Director Ejecutivo de la Unidad de Desarrollo Tecnológico de la Universidad de Concepción.

 

Hasta hace pocos años el uso de madera como fuente de energía se asociaba con un bajo nivel de desarrollo, ya que correspondía básicamente a leña quemada bajo condiciones inadecuadas, con bajas eficiencias y altos grados de contaminación. Este es el caso de Chile, ya que 13 millones de metros cúbicos de madera se usan para este fin y de este modo. Sin embargo, la realidad mencionada contrasta con nuevas alternativas tecnológicas, desarrolladas en diversas partes del mundo, para usar madera (o, en términos más generales, biomasa forestal) de manera eficiente como fuente de energía; las que incluyen, desde aplicaciones residenciales como industriales.

En este caso es posible asegurar mínimos impactos ambientales, altas eficiencias de conversión y neutralidad en cuanto a emisión de dióxido de carbono, si la biomasa forestal proviene de un manejo sustentable del bosque. Ejemplo de lo anterior está dado por las estufas domésticas de última generación (equipos que, desgraciadamente, aún no están en el mercado local), calderas industriales modernas para la generación de vapor y centrales de cogeneración. Por tanto, en Chile enfrentamos dos realidades muy distintas: el uso inadecuado de la biomasa forestal como fuente de energía, principalmente a nivel residencial; y un uso tecnificado y responsable de esta materia prima en la industria forestal-industrial, con grandes beneficios económicos y ambientales. Es decir, es errado el planteamiento que se lee frecuentemente en medios de comunicación y se escucha de autoridades del sector, en el sentido que el uso de energías renovables es incipiente. ¡Lo anterior no es cierto! Un 16% de la energía primaria nacional corresponde a la combustión de biomasa forestal y, por tanto, es la tercera fuente de mayor importancia para el país. Sin embargo, existen importantes desafíos pendientes.

El primero y más apremiante es mejorar la manera en que se realiza la biocombustión:

- A nivel residencial, un primer paso, es asegurar que la leña se queme con un bajo nivel de humedad. Sin embargo, ello no es suficiente. En forma paralela es necesario fomentar la introducción de tecnologías avanzadas de combustión, a través del establecimiento de niveles de emisión máxima para estufas. Otras alternativas, altamente interesantes, son fomentar la introducción de pellets de madera en el mercado nacional y la implementación de redes de calefacción distritales. En ambos casos el Estado debiera cumplir un rol protagónico.

- A nivel industrial el uso de aserrín y corteza también adolece de problemas: Las materias primas se usan con características muy heterogéneas, el control del proceso no es óptimo y las variables de operación no son las más adecuadas. Como resultado se producen grandes cantidades de cenizas, con elevados contenidos de carbono, y las eficiencias de los procesos de combustión son sustancialmente menores a los estándares en países europeos.

Un segundo desafío corresponde a la posibilidad de transformar la biomasa forestal en un combustible líquido o gaseoso, en reemplazo de los combustibles fósiles que usamos para locomoción o calefacción. Las tecnologías se pueden agrupar en procesos biotecnológicos y termoquímicos. El proceso biotecnológico más conocido se refiere a la producción de bioetanol. En los procesos termoquímicos la madera se somete a altas temperaturas, para transformarla en un producto líquido denominado Bio Oil, a través de un proceso de pirólisis rápida, o un gas, mediante un proceso de gasificación.

No cabe duda que el mundo en que vivimos está cambiando rápidamente y el aumento del precio del petróleo está abriendo puertas a nuevas tecnologías, nunca antes realizadas. En 10 años más en Concepción, con alta probabilidad, estaremos en un mundo muy distinto: los vehículos a gasolina o diésel habrán sido reemplazados parcialmente por autos eléctricos o a gas; el carbón y el agua cumplirán un rol aún más preponderante que hoy en la generación de energía eléctrica y a nivel domiciliario el calor para nuestros hogares durante el invierno seguirá siendo cubierto por combustibles en base a madera. Todo lo anterior, acompañado de medidas concretas para disminuir y racionalizar el consumo, no sólo debido a razones ambientales, sino también, debido a que el costo de los combustibles seguirá creciendo.

Esta realidad puede ser percibida como un problema y amenaza para nuestra sociedad; al mismo tiempo, sin embargo, está acompañada de desafíos y oportunidades. La Región del Bío- Bío tiene una gran densidad forestal, uno de los menores costos de producción de madera del mundo y empresas de altísimos niveles tecnológicos. Si el Estado, las empresas y los centros de investigación y desarrollo se unen, para encarar los desafíos planteados, con seguridad que el resultado será de beneficio para el medio ambiente, para el surgimiento de nuevas empresas y, sin duda, y en especial también, para la población.

Fuente: Diario El Sur Concepción, 21.07.2008

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